Dado que el contenido el lípidos y en proteínas de los vinos es insignificante (escasos miligramos por litro), sólo se consideran a efectos del cálculo de calorías, el alcohol y los azúcares. El cálculo se efectúa del siguiente modo:
Calorías por 100 gramos ( Alcohol %Vol. x 7 ) + (Azúcares g/l x 0,4 )
El vino contiene vitaminas hidrosolubles, pero en cantidades no significativas desde el punto de vista nutricional. No contiene vitaminas liposolubles.
El vino contiene cantidades importantes de algunos oligoelementos esenciales para la salud como el Zinc, Cobre, Hierro, Cobalto, Litio, Boro, Aluminio, Flúor y Selenio.
El consumo habitual de vino no afecta a la presión arterial ni a los riñones por tratarse de una bebida hiposódica (entre 10-45 mg./l. ).
La tasa metabólica de etanol varía mucho de un individuo a otro. El peso, la actividad física y el hábito son los factores que más influyen. Las mujeres, contrariamente a lo que se dice, pueden tomar la misma cantidad de alcohol que los varones teniendo en cuenta la proporción según peso. Lo que sucede es que debido a una mayor proporción de tejido adiposo en su cuerpo, se produce un efecto de lagunaje y tardan más tiempo en metabolizarlo.
El alcohol no engorda. Por eso sus calorías se etiquetan como vacías. Ello es debido a que el alcohol, a diferencia de glúcidos, lípidos y prótidos, no se integra en la estructura del organismo, sino que se metabólica rápidamente dando como productos finales anhídrido carbónico y agua-
El vino no contiene colesterol ni tampoco fibra alimentaria.
Ninguno de los aditivos y coadyuvantes utilizados en la elaboración del vino procede de Organismos Genéticamente Modificados. Tampoco son transmisores de la enfermedad Encefalopatías Espongiforme Bovina.
Los vinos no contienen hormonas de ningún tipo. Ni naturales, porque no le son propias, ni añadidas porque no tiene ningún sentido añadirlas y además, con el alcohol la mayoría se desnaturalizan.
Los vinos con altos contenidos en Histamina pueden provocar en personas sensibles una enfermedad llamada Histaminosis y cuadros alérgicos.
Un vino incorrectamente filtrado que contenga levaduras o bacterias, éstas no afectarán de ningún modo a la salud del consumidor.
Los diabéticos pueden beber vinos secos de cualquier tipo, es decir, con menos de 2 g/l de azúcar.
Determinados polifenoles del vino son responsables de diversos aspectos saludables
Beber vino habitualmente, sobretodo si es acompañado de comidas, no es incompatible con la toma de la mayoría de medicamentos. Debe siempre sin embargo respetarse siempre el criterio del médico.
El vino no está en absoluto contraindicado durante el embarazo en las mujeres sanas y con dieta isocalórica, es decir, que la cantidad total de calorías ingeridas sea equivalente al total de calorías consumidas en función de la actividad física. La condición es consumirlo acompañando las comidas y sin excesos. La sangre de la madre que alimenta al feto ha sido previamente depurada por el hígado. El consumo de bebidas alcohólicas de alta graduación y con el estómago vacío provoca un pico de alcoholemia alto durante una hora que supera la capacidad metabólica del hígado y es entonces cuando la madre puede transportar alcohol al feto.
El vino no está contraindicado en ninguno de los trastornos de circulación. Al contrario, su acción antiagregante sobre las plaquetas previene la formación de trombos.